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  CLUB BATMAN SPAIN
  COMISARIO GORDON
 


“TODOS NECESITAMOS UN AMIGO”:

LA HISTORIA DE JIM GORDON


 
Por Jorge González Román
 

“Va a limpiar una ciudad a la que le gusta estar sucia. Y no puede hacerlo solo”. Frank Miller lo dijo claro en esta frase de Año Uno, y es que el Señor de la Noche necesita contar con aliados fieles que den soporte y orientación a su eterna cruzada. Es precisamente en esa historia en la que, gracias a Miller, el personaje de Jim Gordon va a ser dotado de un carácter más complejo y tridimensional , siendo convertido en uno de los mejores y más representativos miembros del Bat-universo. Hasta entonces, la figura de Gordon no había podido despertar el interés de los aficionados, al ser tratada de manera plana y superficial. El comisario era simplemente el enlace y apoyo de Batman en la policía, sin ningún giro en su modo de actuar que contribuyera a hacerlo más humano. El miedo a alterar el status quo del personaje puede explicarse quizá por el hecho de que siempre haya estado ahí. Podemos verle junto a Bruce Wayne ya en la mismísima primera aparición de Batman, en el mítico Detective Comics nº27, de 1939. Desde entonces, los años pasaban por décadas con Gordon inalterable como fiel aliado del Señor de la Noche.

Hemos de esperar a 1986 para que Frank Miller se fije en él y lo convierta en alguien más interesante en la archiconocida novela gráfica “El Regreso del Señor de la Noche”. En este futuro alternativo, Gordon se presenta como resignado e impotente ante la maldad triunfante que corroe al mundo, pero siempre dispuesto a librar una batalla más, aferrándose a aquello que le hace querer seguir vivo. “Pienso en Sarah, el resto es fácil”, es la frase que Gordon repite como un mantra y define su modo de enfrentarse a la vida. Es así como el personaje adquiere más interés y se convierte en un auténtico símbolo de esperanza dentro del depauperado universo en que se mueve el Señor de la Noche. Sin embargo, todo esto es sólo una pequeña muestra en la podremos atisbar en qué se convertirá el personaje en el futuro, empezando por la magistral Año Uno.

Después de Crisis en Tierras Infinitas, el Universo DC iba a sufrir una profunda remodelación y Batman necesitaba un nuevo origen. Batman: Año Uno se convirtió en la historia definitiva y canónica sobre los primeros pasos del Señor de la Noche. Aquí, Frank Miller decide, muy acertadamente, vincular la historia de Batman a la del ahora Teniente James Gordon, en un relato en que ambos gozan de igual protagonismo. Gordon llega a Gotham City después de haber fracasado en su labor en Chicago, buscando una nueva oportunidad de redención. Es exactamente esto lo que persigue el alma torturada de Bruce Wayne, quien llega a la ciudad al mismo tiempo, después de haber dado fin a su preparación. Los dos se enfrentarán a un mundo inmerso en la corrupción y la desesperanza, que pondrá a prueba su resistencia y capacidad de superación. Se establece una trayectoria paralela entre los dos personajes que a partir de este momento será una constante en los comics del Señor de la Noche. Al final, acabarán formando una alianza gracias a la cual emergerán triunfantes, conscientes de las dificultades pero con ganas de luchar otra vez. Pero no será sin perder nada a cambio. Por el camino, el matrimonio Gordon se ha ido al traste por una infidelidad de James con la teniente Sarah Essen, quien provoca confusos sentimientos al policía. Gordon asistirá pues al nacimiento de su primer hijo en una atmósfera enrarecida que terminará por arruinar su relación con su mujer, Barbara. La teniente Essen acabará marchándose de la ciudad y Gordon se enfrentará ahora a una difícil situación familiar, empezando por el dramático secuestro de su hijo, frustrado por Batman.


En los primeros años de las andanzas de Batman, la alianza con Gordon se irá estrechando cada vez más, aunque no sin altibajos y serias dudas por parte del policía. El éxito del teniente le reporta sucesivos ascensos a capitán y a comisario, de manera que la alianza de Batman con la policía será cada vez más efectiva. El matrimonio de Gordon queda destrozado definitivamente en la novela gráfica Gritos en la Noche, con una controvertida historia en que se sugiere que el ahora Comisario, nublado por la desesperación y el estrés, estuvo a punto de maltratar a su hijo. Este hecho supone la gota que colma el vaso para su mujer, quien le abandona definitivamente partiendo de nuevo a Chicago.

El tiempo pasa y Gotham ve surgir a nuevos héroes que acompañan al Caballero Oscuro. En Robin: Año Uno y Batgirl: Año Uno somos testigos de la reacción que suscita en Jim Gordon la aparición de estos nuevos personajes. Con Robin, los recelos del policía hacia Batman son más que notables ante la idea de ver un menor expuesto a semejantes peligros, con la alianza entre Gordon y Batman al borde de la ruptura al pensar el Comisario que el joven ha muerto. En el caso de Batgirl, la implicación del Comisario es mayor al tratarse de Barbara Gordon, su propia sobrina recién adoptada, de manera que al final es necesaria un treta de Batman y Robin para disuadir al policía de la idea de que Barbara es Batgirl.


Poco después, la tragedia se ceba con Batman y el Comisario Gordon, en una nueva muestra del ineludible paralelismo que une a los dos. En un corto lapso de tiempo, sus seres queridos van a sufrir los demenciales ataques del Joker. Como es sabido, el segundo Robin, Jason Todd, es brutalmente asesinado por el villano. Y, muy poco tiempo antes, Gordon se había convertido en objetivo para el Príncipe Payaso del Crimen en los hechos narrados en una de las mejores historias de Batman jamás contadas: La Broma Asesina, de Alan Moore. Dentro del retorcido plan del Joker se encuentra la intención de convertir a un ciudadano modelo como Gordon en un loco desquiciado. El objetivo es demostrar que todo hombre puede corromperse si es expuesto a las circunstancias adecuadas, tal y como supuestamente le ocurrió al propio villano cuando su mundo se vino abajo y no tuvo otro remedio que enloquecer. Para ello, no duda en mutilar a Barbara Gordon, la hija del Comisario; y secuestrar a éste para encerrarle en un demencial parque de atracciones abandonado, donde pondrá a prueba su resistencia psicológica a la locura a que será expuesto. Gordon demuestra su extraordinaria fortaleza al mantenerse firme y no rendirse a la presión del Joker, y al final será liberado gracias a la intervención de Batman. Sin embargo, Barbara Gordon quedará paralítica para siempre, en lo que supone un durísimo golpe para la estabilidad emocional del Comisario.
 

Pero no todo iban a ser disgustos para el bueno de Gordon. En Batman#458,de 1990, Alan Grant y Norm Breyfogle nos relatarán un hecho crucial que va a dar un giro a la sufrida existencia del Comisario, trayéndole más ganas de vivir que nunca. Y es que, después de tantos años, Sarah Essen regresa a Gotham e, irremediablemente, vuelve a surgir la chispa entre los dos. La esperanza de una posible vida feliz vuelve a ser una posibilidad para Gordon, pero las alegrías en Gotham no son muy duraderas. El quizá excesivo nerviosismo creado por los acontecimientos, acompañado de los nocivos efectos de su peor vicio, el tabaco, le hacen sufrir un ataque al corazón que le lleva a permanecer postrado en el hospital durante un tiempo. Este hecho viene acompañado de una curiosa anécdota dentro de la historia del Caballero Oscuro, y es que el Ministerio de Salud americano aprovechará la situación para lanzar una campaña antitabaco en que podrá verse a Gordon postrado en su cama de hospital.


 En Batman#465, se halla ya recuperado y sus lazos con Essen se han estrechado de tal manera que se proponen contraer matrimonio. El primero en conocer la feliz noticia es el propio Batman, en un hecho que, como tantos otros, revela la estrecha amistad que une al Comisario con el Señor de la Noche y que hace al policía querer acercarse más a su atormentado amigo. Es un intento quizá por humanizarlo, mostrándole las cosas buenas de la vida, y es que “Por alguna extraña razón, quería que tú fueras el primero en saberlo”. La boda se producirá en Legends of the Dark Knight Annual #2, de 1992 y escrita por Dennis O´Neil, en una historia que incluirá los inevitables sobresaltos para Gordon antes de que se produzca el feliz enlace.

En 1993, llega la hora de las grandes sagas. Jean Paul Valley y Dick Grayson asumirán el papel de Batman en Knightquest y Prodigal, respectivamente. Cuando el Batman original vuelve, su relación con Gordon se halla más deteriorada que nunca. El Comisario, que se ha dado perfecta cuenta de las suplantaciones, echa en cara al Caballero Oscuro haber pretendido engañarle con sus sustitutos. Sus reservas hacia Batman serán notables a partir de ahora, al haber visto traicionada su confianza y lealtad hacia su aliado. Además, su relación con su mujer Sarah Essen también se ve seriamente afectada debido a las maquinaciones del alcalde Krol, que nombra a Essen como nueva comisario de policía, ocasionando cizaña y malos entendidos en el matrimonio. Se trata de una nueva época aciaga para Gordon, cuyas relaciones con Batman no se normalizarán hasta casi perder la vida junto a él en los acontecimientos del crossover Contagio, de 1996. Habrá que esperar hasta el final de Legado, también de 1996, para ver a Gordon recuperar su cargo como Comisario y reconciliarse definitivamente con su mujer Sarah Essen.

Las nuevas tragedias no se van a hacer esperar, y en 1998 nos encontramos con el crossover Cataclismo, en que un terrible terremoto destruye la ciudad de Gotham. La resistencia de Gordon es de nuevo puesta a prueba, y el irreductible compromiso del policía con su ciudad se ve refrendado cuando, declarada la Tierra de Nadie, decide quedarse para defender a la gente que lo necesita. Durante toda la saga, las dificultades arrecian sin compasión. Batman ha sido la causa de que Gordon no pueda ser contratado en otras ciudades, donde es objeto de burla. Además, parece ser que ha abandonado la depauperada ciudad, de manera que el Comisario se siente otra vez traicionado y ninguneado y decide destruir la Batseñal para no volver jamás a entablar contacto con el Caballero Oscuro. Las circunstancias extremas le obligarán a tomar difíciles decisiones, como un arriesgado pacto con Dos Caras de inesperadas consecuencias. Cuando Batman se presenta ante el Comisario para disculparse y pedir ayuda, se encontrará ante el firme rechazo del policía, que incluso le propina un puñetazo, en el momento de mayor tensión jamás vivido entre los dos. Es necesario llegar casi al final de la saga para ver la emotiva reconciliación entre los dos amigos en el memorable Legends of the Dark Knight #125, sin duda el mejor número de la saga, guionizado por Greg Rucka. Batman tendrá ocasión de sincerarse y solucionar viejas rencillas, llegando a ofrecer a Gordon la revelación de su identidad civil, que el policía acabará por rechazar, intentando que las cosas vuelvan a ser como antes. Tierra de Nadie no terminará sin que el Comisario deba asumir otra gran pérdida, con su mujer Sarah Essen asesinada a manos del Joker; sin que Gordon se permita ceder a sus emociones y eliminar al villano para siempre.
 

Los comics del año 2000 nos van a mostrar a un Gordon sumido en una profunda tristeza y melancolía, habiendo perdido mucho pero, como siempre, firme ante su determinación de no abandonar. Los excelentes guionistas Greg Rucka y Ed Brubaker van a encargarse de profundizar en la amistad entre Gordon y Batman, cada vez más estrecha y emotiva. Ahora, deben apoyarse el uno en el otro para intentar seguir adelante, con Gordon más frágil que nunca tras sus pérdidas y Batman preso de la soledad en que se hunde cada vez más. Y, si el destino conjunto de los dos es el sufrimiento, era de esperar que la tragedia golpeara una vez más a Gordon, esta vez en su propia persona. En el genial crossover Officer Down, el Comisario es tiroteado por la espalda, y la rabia se apodera del Señor de la Noche, que se hunde en la desesperación retrayéndose cada vez más. El agresor resulta ser un policía detenido por corrupción en Chicago que pretendía vengarse de Gordon, culminando la historia con la retirada definitiva de éste, que cede su puesto de Comisario a Michael Akins. Gordon volverá en números posteriores con emotivas apariciones estelares como la del día de su discurso de jubilación, genialmente narrada por Greg Rucka en la serie Detective Comics. En 2006, tras los hechos de Crisis Infinita, Jim vuelve a ejercer como Comisario.

Aunque aquí termina la cronología de Gordon en los comics, es necesario hablar de una historia muy especial en que se da una lección de análisis de la relación entre Gordon y Batman. Se trata de la miniserie Batman: Turning Points, de 2001, publicada poco antes de que Jim Gordon sufriera el atentado en Officer Down. Diversos autores focalizan su atención en las reacciones de Gordon ante los distintos hechos que han marcado la trayectoria del Caballero Oscuro: Año Uno, la época del primer Robin, Knightfall... La genialidad de la historia se basa, entre otras cualidades, en el cuidado puesto en la ambientación de cada época, con dibujantes que adaptan su estilo a ello, como Steve Lieber, Dick Giordano, Joe Giella... Es muy destacable el caso de Steve Lieber, que dibuja la historia ambientada en Año Uno con un estilo que trae a la memoria el mítico Batman de David Mazzuchelli. Es ese mismo número el que se erige como el mejor de toda la miniserie, conteniendo una de las mejores historias de Batman que puedan leerse en los últimos tiempos, gracias al talento de Greg Rucka. Este mismo guionista es el encargado de enlazar la historia con la del último número, ambientado en tiempos más modernos, en un emotivo guión que merece figurar entre los mejores de la historia del Señor de la Noche.

Es inevitable que un personaje tan determinante como Gordon sea llevado a las adaptaciones de Batman en otros medios. Es en 1989 cuando podemos ver por primera vez al Comisario en una gran superproducción cinematográfica, en la primera película de Batman de Tim Burton. El veterano actor Pat Hingle realiza una interpretación correcta, aunque pasa bastante desapercibida debido a que, en el guión, no se concede al personaje la importancia que merece. En esbozos previos del guión, el Comisario sería algo más determinante al ser el primero que consoló a Bruce tras el asesinato de sus padres; pero, en la versión final, perderá toda relevancia. La tónica será la misma en las posteriores tres secuelas (Batman Returns, Batman Forever y Batman&Robin) en que nos encontramos con un Gordon cuya presencia es poco más que testimonial. Se debe comentar cómo en la última secuela, perpetrada por el desafortunado Joel Schumacher, podemos asistir a la vergonzosa ridiculización del personaje, al igual que se hace con muchos elementos de la mitología de Batman.

 
La suerte del personaje cambia en Batman: The Animated Series, la magistral serie de animación de los noventa, que nos ofrecerá a un estupendo Gordon mucho más parecido al de los comics, tanto en su aspecto físico como en su manera de actuar. El Comisario es aquí un elemento indispensable dentro de la cruzada del Señor de la Noche, cuya estrecha amistad hacia el policía es explorada, por ejemplo, en el genial episodio “Yo soy la noche”. Aquí, Gordon es gravemente herido por un mafioso y el Caballero Oscuro mostrará la rabia y desesperación que le envuelven al enfrentarse a una guerra sin fin en que las recompensas son muy pocas y las tragedias continuas. Se trata de uno de los mejores episodios de la serie, con un guión adulto y maduro muy poco usual en otros dibujos animados de superhéroes.

En cuanto al cine, habrá que esperar la llegada del siglo XXI para que se haga justicia al personaje. En 2005, el director Christopher Nolan se encarga de Batman Begins, otorgando a Gordon mucha más relevancia que en las anteriores versiones fílmicas. Gary Oldman interpreta un personaje carismático y tridimensional, escéptico con todo por vivir en un ambiente hostil, pero incorruptible y dispuesto a combatir, que, a pesar de sus dudas, acaba aceptando y sacando partido de la ayuda de Batman. Es al final de la película cuando podemos contemplar por fin la escena que, en cine, se ha hecho esperar durante años: una de las típicas conversaciones entre el policía y el vigilante en la azotea de la Comisaría.

Sin embargo, esto no es nada comparado con todo lo que está por venir. En 2008, se estrena la que posiblemente sea la mejor película sobre Batman jamás realizada, The Dark Knight. Y es aquí donde vamos a poder ver por fin a Gordon en el lugar que realmente se merece: el de uno de los personajes más determinantes en el film. Aunque en Batman Begins también goza de gran relevancia, en esta ocasión va a aparecer de principio a fin del metraje, acorde con el tono declaradamente policíaco y de serie negra de esta película, alejada de los cánones del cine de superhéroes convencional. Gary Oldman ofrece una interpretación de sobresaliente, en lo que para muchos se trata del mejor secundario de todas las películas del Hombre Murciélago. Gordon se convierte aquí en el personaje más cercano y convincente, dotado de una complejidad que lo hace creíble y tridimensional, tal como ocurría en Año Uno. Es destacable la humanidad y calidez que muestra en la grandiosa escena final de la película, con todas sus emociones a flor de fiel en el tenso enfrentamiento contra Harvey Dent/ Dos Caras y ,después, su tristeza e impotencia por el cruel destino que elige Batman.

Hoy por hoy, nadie puede dudar de la ostensible relevancia de la que goza Gordon en el universo del Señor de la Noche. Con él se han podido vivir algunos de los momentos más emocionantes en las historias de Batman, tanto en el comic como en cine y animación. La humanidad y complejidad emocional que aporta a muchos de estos relatos se hacen indispensables, de manera que, dentro de la amplia mitología que rodea a Batman, Gordon es sin duda uno de los elementos clave. De todos ellos, es el único que ha permanecido junto al Caballero Oscuro desde su primera aparición en mayo de 1939. Pase lo que pase en el futuro en el mundo del Señor de la Noche, Gordon estará ahí. Siempre lo ha estado.



 
   
 
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